¡Llévenme de vuelta a las canteras!

Ángel Marroquín

Año nuevo. Otra vez a escribir resoluciones que con pesar veremos incumplidas al finalizar el año. Es admirable la capacidad que tenemos para desear y frustrar nuestros deseos por nosotros mismos. ¡Pero qué asombrosa capacidad de fantasear nos ha sido dada!

Esta pandemia ha traído muchas cosas malas, qué duda cabe. ¡Mejor no nombrarlas! Pero también ha traído cosas positivas: todo el tiempo que deseábamos tener para leer, por fin, Guerra y Paz de Tolstoy, aprender un segundo idioma, estudiar leyes, matemáticas o geología o ver la postergada serie de televisión, etc. En fin, cosas que siempre habíamos postergado alegando falta de tiempo. Pero no. Aún con todo el tiempo del mundo y extensas cuarentenas, no lo hicimos. Si antes la excusa era no tener tiempo, ahora no la tenemos. Hemos quedado penosamente en evidencia.

No creen ustedes que vale la pena preguntarse ¿Por qué no hicimos lo que fervientemente nos propusimos? Ahí podría haber una pista acerca de quienes realmente somos, algo que descubrir. Vamos a ello, pero antes déjenme contarles una historia.

Se dice que Dionisio el dictador de Syracusa, escribía poesía con ardor y dedicación. Entre su ocupada agenda gustaba preparar extensos dramas que cada año presentaba al festival de Atenas. El poeta Filoxeno tuvo el atrevimiento de desaprobar su trabajo y fue condenado a trabajo forzado en las canteras. Un trabajo duro para un poeta, qué duda cabe. Un día el dictador le permitió regresar a la corte para oírle recitar su más novísima composición. Al oírla el poeta exclamó a viva voz: ¡Llévenme de vuelta a las canteras!

De lo que pasó con Filoxeno no se sabe con claridad, algunos dicen que fue asesinado ahí mismo y otros dicen que fue liberado. Aun hay quien dice que aceptó un puesto en el gobierno del dictador de Syracusa.

El punto de la historia dice relación con Dionisio, el dictador. ¿No somos nosotros también rápidos para fantasear acerca de las edificantes cosas que nos gustaría hacer y más bien susceptibles al ser criticados frente a lo que verdaderamente hacemos? ¿No somos como él en el sentido de que intentamos acallar la auto crítica desterrándola de nuestras vidas y planes?

Tal vez la razón para esto es que damos plena libertad a nuestra autoindulgencia para hacer planes que nunca se han de concretar. En ese sentido, ¡Nuestros planes se encuentran frustrados desde un comienzo!  

Si esta historia tiene una moraleja sería esta: dejad a Filoxeno preocuparse de la poesía y tú regresa a las canteras! En la fatiga, tal vez, encuentres lo que buscas.

Leave a Comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s