Nicanor Parra y los nuevos nómades

Angel Marroquin

Con la llegada de eventos inesperados y radicales como el Covid 19, la guerra en Ucrania y el aumento en el costo de la vida, algunas de las ideas que teníamos acerca de nosotros mismos y lo que necesitamos han tenido la oportunidad de ser cuestionadas y cambiadas para siempre.

Nosotros los enraizados habitantes de ciudades y pueblos vemos como de un momento a otro todo lo que creíamos inmutable, queda destruido tras la caída de una bomba o la nefasta evolución de una enfermedad. Todo nos indica que no somos inmunes a las desgracias y estas parecen rondar a la vuelta de la esquina. Las hipotecas a largo plazo parecen ser un negocio dudoso en estos días.

Así también han surgido una serie de estilos de vida que han venido a ser entronados como nuevo lugar común para mucha gente. Tener lista una bolsa con provisiones y artículos de primera necesidad junto a la puerta, comprar solo cosas capaces de durar largo tiempo, vivir frugalmente, cambiar la dieta, invertir en tiempo con la familia y amigos, vivir en pequeñas comunidades alternativas, etc. Estas prácticas propias de culturas nómades hoy son adoptadas bajo lemas como “vivir con lo que es esencial” tal vez por esta nueva conciencia de que “a cualquiera puede tocarle escapar en medio de la noche dejando todo atrás”.

Sin embargo hay algo que se olvida rápidamente y es el hecho que cada nómade debe ser muy consciente de cada cosa nueva que adquiere: estas cosas pueden convertirse en un peso indeseado cuando el camino se hace largo.

¿Con qué cosas cargar?, ¿De què cosas es mejor desprenderse?, ¿Cómo aprender a desapegarse?

Todas estas preguntas que hoy nos acucian fueron pensadas por el viejo Epicteto quien recomendaba besar en la mañana a la esposa y los hijos con la certeza que podría ser la última vez que lo hicieras.

Eso es lo que en realidad haría un nómade: no intentar mejorar su vida reduciendo sus pertenencias sino dando todas ellas por perdidas de ante mano.

Pero, ¡Que qué clase de vida es esa que se puede vivir dando por perdido lo que se ha ganado con tanta dificultad?

Tal vez y como decía el poeta chileno Nicanor Parra, la única manera de vivir de esa forma sea la de “ordeñar la vaca y luego tirarle la leche en la cara”.

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