See you on the streets

Ángel Marroquín

Después de 12 frenéticos días la COP26 llegó a su fin en Glasgow. Con la ausencia de Rusia, Brazil, Arabia Saudita y China, las fantasiosas promesas del gobierno Indio y las desquiciadas intervenciones de Boris Johnson, una vez más los gobernantes del mundo nos han mostrado su incapacidad para alcanzar acuerdos vinculantes para la reducción de los gases de efecto invernadero y detener así la actual crisis climática. Si a alguien le quedaba alguna duda, con los resultados de esta última COP26 le debería bastar. No, no es posible dejar en las manos de los políticos, las ONG´s coludidas y las empresas la solución a la crisis climática.

¿Pero qué sucedió más allá de la zona azul del Centro de Eventos de Glasgow, en que los políticos y los representantes del mundo de los negocios estaban reunidos intentando llegar a acuerdos imposibles? Tal vez lo más importante no sucedió ahí, sino en las calles de Glasgow.

Porque fue en las calles que la legitimidad de la COP26 y el rol de los 195 gobiernos representados ahí fue cuestionado por activistas civiles constantemente acorralados por la policía.

El gobierno del Reino Unido y su Primer Ministro prometieron que esta COP sería la más inclusiva, pero contrariamente la legislación Británica dejó a muchos participantes provenientes del tercer mundo, imposibilitados de cruzar la frontera debido a la dura legislación migratoria y, por lo tanto, de llegar a Glasgow y participar de la Conferencia.

Pese a todas estas ausencias, el último viernes de la Conferencia y en medio de una multitudinaria manifestación de “Fridays for Future”, Greta Thunberg dijo: “This is no longer a climate conference. This is now a global north greenwash festival, a two week long celebration of business as usual and blah, blah, blah”.

Las palabras de Thunberg destacan un importante hecho: afuera de la COP es donde sucedió lo que realmente marcará la agenda futura, comenzando por este 2022.

Y es que en uno de los más importantes logros de la fracasada COP ha sido la consolidación de un movimiento social mundial diverso, sin ortodoxia ni personalismos ni límites geográficos, en el que conviven diversos actores, intereses e ideologías todas ellas confluyentes en un punto: la existencia de una crisis climática que hay que detener pese a la oposición de gobiernos y empresas. Hoy y después de esta fallida COP26, la única esperanza radica en ellos, en nosotros mismos.

Exctinction Rebellion ya ha llamado a un gran levantamiento civil de acción no violenta para el año que viene en todo el mundo. Tal vez esta sea la última chance que tengamos para detener a quienes nos ponen en peligro: nuestros gobiernos que, una vez más han mostrado su incapacidad para poner freno a los desmedidos intereses del lobby de las grandes compañías petroleras y su incapacidad de detener la actual crisis climática.

2022, See you on the streets.

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