Mensaje para ti

Ángel Marroquín

Un día cualquiera recibes un email cuyo asunto dice: “Urgente”. Lo abres y te encuentras con un mensaje que dice: Sr X lamentamos informarle que su futuro, así como el de toda la humanidad ha sido cancelado. Sírvase dejar sus planes de lado y comenzar, cuanto antes a hacer los arreglos que estime pertinentes”. ¿Firma?: Actual estado del mundo, cambio climático y nuevas variantes de Coronavirus.

Después de pensarlo y mientras caminas a tu trabajo te das cuenta: hace más de dos años vives en un presente que se extiende indefinidamente. Incluso ya has perdido las ganas de pensar en eso. Si nosotros permanecemos callados cuando pensamos en el futuro, él también permanece silencioso cuando nos mira desde el más allá.

En estos tiempos post pandemicos ¿Hay alguien que se atreva a pensar en el futuro?

La pandemia y sus interminables variantes, las fake news, las multitudes de ultraderecha airadas y los “agoreros del pesimismo” nos han dejado exhaustos y expuestos a la intemperie del porvenir. Los llamados futurólogos y astrólogos han desaparecido de los shows de televisión dejando un vacío difícil de llenar.

Y no es que el mundo no haya dejado de girar. Todo lo contrario: las bolsas no han caído, los pobres siguen abarrotando las calles en busca de ayuda para sobrevivir y los ricos se siguen haciendo ricos.

Pero junto con eso, el estrechamiento del horizonte futuro ha llegado a extremos impensables: solo se nos presenta el eterno ahora del consumo conspicuo que las redes sociales hacen girar como una rueda en el vacío, mientras el futuro va siendo llenado por retro-topías, es decir, visiones de lo que “podría haber pasado si es que…” Mientras tanto los solitarios escudriñan sus viejas agendas y tras varias copas de vino, deciden llamar a sus antiguos amantes por teléfono y proponerles “intentarlo de nuevo”. Se trata del síndrome Ben y Jeniffer en su mejor forma. Todo pasado es mejor cuando no hay ganas de mirar hacia el futuro.

Si hemos perdido la capacidad para pensar en el futuro, ¿Quién se la ha quedado?. En otras palabras, ¿Quien controla el futuro mientras todo esto pasa?

Los que no duermen, esos tienen el futuro agarrado en sus manos. Porque los multimillonarios no han descansado, sino que han estado viajando al espacio exterior. Musk, Bezos y Branson se han estado re-apropiando del futuro ampliando las fronteras geográficas del mundo conocido tal y como las potencias europeas lo hicieron en el siglo XVII durante la época de oro del imperialismo colonial.

Ya sea poniendo satélites en órbita, buscando minerales en el planeta Marte o encendiendo cámaras de vigilancia para desestabilizar gobiernos, el capitalismo ha dado origen a una nueva variante de sí mismo, de la mano de estos multimillonarios que están redefiniendo los límites de lo posible mientras todo el mundo pierde la esperanza y parece derrumbarse.

Ninguno de nosotros viajará en el corto plazo al espacio exterior, pero sí contamos con formas en que podemos, apoderarnos a nuestra manera, de ese futuro que nos ha sido cancelado. Imaginar, ser curiosos, soñar, compartir, cambiar, confiar, luchar por el derecho a vivir en un mundo mejor y atrevernos a vivir como pensamos. Caminar en la eterna novedad del mundo como dijo un arrepentido muchos años atrás cuando los límites del mundo conocido eran los límites del Imperio Romano. ¡Eso sí que es mirar el futuro con los pies en el presente!

Tal vez esa sea una buena forma de responder ese mensaje ahora que lo pienso.

(c) Photography by Sebastián Silva. https://la-periferia-interior.tumblr.com/

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