Brindis por el largo plazo

Ángel Marroquín

Años atrás fui invitado a un matrimonio. En la cena y tras los discursos de rigor, los novios dieron la palabra espontáneamente a sus amigos más cercanos. Recuerdo que uno de ellos al hacer su brindis dijo: “Brindo porque ahora van a aprender a pensar en el largo plazo” Aplausos. La pareja permanece casada y, efectivamente, de alguna manera se las arreglaron para tener presente el largo plazo en sus vidas. El amigo del brindis se divorció al poco tiempo de la fiesta.

 ¿Si en cuestiones como el matrimonio, al contratar una hipoteca o planificar el estudio de una carrera profesional podemos pensar en largo plazo? ¿Por qué cuando se trata de nuestra supervivencia como especie no somos capaces de hacerlo? Una y otra vez los compromisos internacionales para reducir los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático fallan, se establecen nuevas metas que irremediablemente fallan de nuevo. Algo pasa con nuestra capacidad colectiva de pensar más allá de lo inmediato.

Contrariamente las decisiones de corto plazo abundan: con un click se pueden comprar cientos de cosas en segundos, los twitts de redes sociales son respondidos segundos después que son publicados generando una nube interminable de trivialidad. Toda esta prisa acarrea consecuencias: consumo inconsciente, endeudamiento, cortoplacismo y una salud mental deteriorándose rápidamente gracias a las redes sociales.

Los padres planifican la vida entera de sus hijos pequeños influidos por este cortoplacismo: carreras profesionales, Universidades, post grados, amores apropiados y lugares de vacaciones. Sin embargo no son capaces de ver que ese futuro que cuidadosamente proyectan podría no existir, o lo que es peor, podría existir en una forma mucho más sombría de la que ellos se atreven siquiera a pensar.   

Aún recuerdo el año 2019, en medio del Foro Económico Mundial cuando Greta Thunberg tomó la palabra y dijo mirando directamente a la audiencia compuesta por hombres de negocios:

Esto está mal. Yo no debería estar aquí. Yo debería estar en la escuela, al otro lado del océano.  ¿Y ustedes vienen a nosotros por esperanza? Ustedes han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías (…) Por más de treinta años, la ciencia ha sido clara. Cómo se atreven a seguir mirando para otro lado y a decir que han hecho suficiente, cuando las soluciones y medidas políticas aún están fuera de vista (…) cómo se atreven a pretender que esta crisis puede ser solucionada con más de lo mismo o alguna clase de solución técnica (…) Ustedes nos están fallando. Pero la gente joven está comenzando a entender que ustedes los han traicionado. Los ojos de las futuras generaciones están sobre ustedes. Y su ustedes eligen fallarnos ahora, nosotros nunca se los perdonaremos.  

Greta Thunberg no estaba haciendo un brindis ni estaba en un matrimonio, sino en todo lo contrario: algo así como el funeral del pasado cortoplacista celebrado por los economistas y hombres de negocios más influyentes del mundo pre Covid y ella estaba defendiendo los intereses de las futuras generaciones que vivirán en el planeta tierra, protegiéndolos justamente de nosotros quienes habitamos el presente. Una situación similar sucede con las consecuencias del Covid 19, y no me creen pregúntense: ¿Quiénes pagarán por los préstamos que los gobiernos están tomando hoy?, ¿Quiénes pagarán las increíbles sumas de dinero que ha costado esta crisis global?, ¿Quién ha pensado en la clase de futuro que ellos van a tener con tamañas deudas?

La herencia concreta que las generaciones se hacen unas a otras: dejar un medioambiente limpio y sano, la sabiduría acumulada traspasada en forma de cultura, literatura, música, etc, dice mucho de la clase de vida que los unos desean para los otros. Este proceso de herencia que es natural en cada familia hoy reviste un carácter crítico con influencias planetarias. Por lo tanto los ojos de los herederos hoy parecen mirar con mayor intensidad y criticismo los actos de los padres derrochadores y descuidados.

Discutir qué mundo queremos post covid 19, de qué manera va a considerar a las generaciones futuras es hoy un imperativo ético de primera magnitud y requiere levantar la mirada del corto plazo y las mezquindades diarias y fijar la vista y la atención en las palabras de Greta Thunberg, que creo yo, vale la pena meditar con mucho cuidado:

“Los ojos de las futuras generaciones están sobre ustedes. Y su ustedes eligen fallarnos ahora, nosotros nunca se los perdonaremos”.

  Tal vez esto nos ayude a pensar en el largo plazo.

(c) Photography by Sebastián Silva. https://la-periferia-interior.tumblr.com/

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