¡Buena suerte con tus cambios!

Ángel Marroquín

Si algo se va a oponer a las ganas de cambiar nuestra vida después de la experiencia pandémica esto va a ser nuestras ganas de mantener el status quo.

¿Qué quiere decir “mantener el status quo”? Es una frase acuñada en Latin que  se refiere al hecho de “dejar las cosas tal y cual están”, y se usa para hacer referencia a situaciones que se mantienen a sí mismas porque en su estado actual resultan predecibles, confortables y seguras. Si las cosas andan bien: ¡Sólo un loco querría cambiarlas!

Es frecuente que situaciones de violencia intrafamiliar, abuso de poder o adicciones sean vistas como situaciones de status quo: quien padece esta situación no logra ver que se encuentra en una situación anormal. Dentro de la situación de estatus quo quien sufre logra entrever espacios de libertad, de cambio, pero está tan aterrorizado de perder ese pequeño espacio de control, de predictibilidad dentro del abuso, que no se atreve a salir. Tristemente esta situación se puede prolongar durante mucho tiempo porque es hábilmente manejada por el abusador.

Estas situaciones se pueden dar en casos aislados pero también le puede suceder a familias, vecindarios y países. El Apartheid fue visto como algo normal durante muchos años. En estos casos el abuso resulta normal: el alza del precio del pan, el alza de la bencina, el maltrato institucional hacia los pobres o personas étnicamente diferentes son ejemplos de este estatus quo asumido como normal.

En Chile tomó cerca de 30 años que las ciudadanos tomaran conciencia y reaccionaran a los abusos sistemáticos que los distintos gobiernos neoliberales venían cometiendo contra su propia población (más bien sus sirvientes, lacayos y empleados). Es por eso que a la serie de protestas masivas que se suscitaron a partir de noviembre 2019 les llamaron el “despertar”, que vendría a ser algo así como “ser conscientes de nuevo”.

 Aún en situaciones de no abuso la fuerza de gravedad que nos sostiene anclados en nuestras rutinas resulta abrumadora. El estilo de nuestra casa, nuestros amigos y el barrio en que vivimos; nuestra lista del supermercado y el shampoo que usamos hablan de costumbres fuertemente arraigadas que nos hacen, a pesar de todo nuestro narcisismo, predecibles para las empresas que nos venden esos productos y servicios. El status quo es poderoso porque, como vimos, nos mantiene en un lugar seguro, nos susurra en el oído cada noche, no te preocupes las cosas están bien como están, ¡Solo un loco querría cambiarlas!.

Entonces ¿Por qué cambiar cuando las cosas van bien?, ¿Para qué gastar tiempo, energía y emociones en cambiar de dirección, cuando se está tan bien confortablemente siguiendo la corriente del río. Tan sólo imaginarlo nos produce cansancio, nos asoma al riesgo, lo inesperado, lo que no conocemos.

La inercia del status quo es invisible y su poder consiste en arrastrarnos a través de los años, las rutinas y las malas decisiones. Durante todo ese tiempo, ciegos y tarde ya hemos dejado pasar nuestra vida, hemos desperdiciado nuestros talentos, nuestro amor, dándolos a quien no los quería, nos los valoraba o no los merecía.

¿No es esa una razón suficiente para huir del status quo?

(c) Photography by Sebastián Silva. https://la-periferia-interior.tumblr.com/

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