El bueno, el malo y el auto indulgente

Ángel Marroquín

En una sala de tortura siempre hay dos torturadores: uno bueno y uno malo. Mientras el bueno te dice “quiero ayudarte”, el malo únicamente golpea, pero duro. Llega un momento en que el bueno te dice “ayúdame a ayudarte” o “ayúdame a protegerte de ese animal”. Entonces sabes que estás perdido.

Lo mismo pasa en tantas situaciones en la vida: nos encontramos ante una situación que nos ofrece tentadoras oportunidades y al mismo tiempo amenaza nuestra seguridad: un nuevo y excitante empleo que va colonizando nuestro tiempo libre, una nueva y excitante infatuación amorosa, el alcohol y su anestesia, la comida extravagante, la existencia en las redes sociales, etc. Tras estas aparentes y reales tentaciones no se haya sino un desenfrenado deseo de auto indulgencia. El Que vendría a ser el torturador simpático de la sala. Al malo todos lo conocemos, tiene mil nombres pero uno de ellos es realidad.

Auto indulgencia describe el hecho que una persona se permite a sí misma hacer o tener las cosas que más desea. En la vida cotidiana la auto indulgencia se expresa en pequeñas dosis de satisfacción que nos damos cada cierto tiempo: comprar algo que no necesitamos, comer algo caro, etc. Se trata de la lógica del capricho que bien conocemos y que bien conocen quienes crean los comerciales de las 10 de la noche.

El problema es que la intensidad de este deseo caprichoso nos motiva con fuerza creciente a buscar satisfacer su deseo. Como en un viejo chiste: “Salimos a pasear al perro y el perro termina paseándonos a nosotros” Esto que puede parecer simple, cotidiano y risible para nosotros, habitantes de los años dos mil, tiene serias consecuencias para las generaciones futuras, que crecientemente van dependiendo para su sobrevivencia de las decisiones que nosotros estamos tomando hoy.

¿Cuántos de  los caprichos que estamos dispuestos a satisfacer no se encuentran relacionados con el consumo conspicuo?, ¿Cuántas de estas cosas son realmente necesarias o verdaderamente satisfacen nuestros anhelos?, ¿No es el exceso de publicidad al que estamos sometidos el que nos hace desear lo que no necesitamos?

¿No les parece a ustedes que la lógica caprichosa del consumo auto indulgente nos está guiando a todos a perder de vista las cosas simples que nos hacen ser quienes somos?: seres que no necesitan vivir bajo ninguna clase de apremio amistoso o “pro actividad amigable”. En otras palabras, seres libres que son libres cuanto menos desean.

Si, es verdad, estamos perdidos, pero si lo piensas a la larga, la sala de torturas desaparece.

Leave a Comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s