¿Quieres huir?, ¿Hacia dónde irías?

La idea del bandido cabalgando hacia la frontera de México, con el crepúsculo a su espalda y cargando con dos alforjas pintadas con el signo dinero ya no existe más. Y no es que el delito se haya terminado o que escapar no siga siendo una tarea crítica para el gran ejército de los que quieren desaparecer, nada de eso. El asunto es que ya no hay México al que escapar. Y es que la nación mexicana representaba el paraíso en el que era posible cumplir la utopía de los que quieren desaparecer: Escapar y empezar de nuevo.

Hoy el mundo interconectado no permite esa clase de utopías. Cada uno de nosotros posee una identidad fácilmente verificable por medio de las redes sociales o por medio de sofisticadas redes de informática al servicio de los servicios de inteligencia de los países ricos y pobres también. Ambos saben muy bien cómo usarlas.

El caso de Roman Protasevich el joven periodista que fue arrestado en Minsk después que su vuelo fuese desviado, deja muy clara esta situación. Con solo 26 años de edad el joven activista opositor al gobierno totalitario de Alexander Lukashenko fue exiliado y pidió asilo en Polonia en 2019. Desde ahí siguió su oposición política hasta que el día 23 de mayo fue arrestado tras por orden del gobierno de Lukashenko, el que, violando todas las leyes internacionales y  en lo que ha sido calificado como un acto de piratería aérea, ordenó a un vuelo civil desviarse y detenerse en Minsk para llevar a efecto la detención. No, no hay donde escapar.

En una situación similar se encuentra el joven Joshua Wong con 24 años de edad opositor al gobierno de Hong Kong apoyado por China y fundador del movimiento de oposición “Scholarism” y de la denominada “Umbrela Revolution” del 2014. Wong se encuentra preso desde el 2 de Diciembre de 2020, fecha desde la que se han ido agregando condenas en su contra en un juicio que parece interminable como poco transparente (entre otras cosas es acusado de incitar a una marcha sin uso de mascarilla). Su familia hoy vive en Australia y junto a organismos internacionales se encuentran intentando obtener su liberación. 

En ambos casos estos jóvenes han sido encarcelados por representar la oposición frente a regímenes totalitarios amparados por grandes superpotencias: Rusia y China. Frente a ellas los países Europeos han esgrimido una tímida respuesta que no ha venido sino a favorecer políticamente a estos gobiernos satélites de las superpotencias y a hacer de sus encarcelamientos de opositores algo banal. Actualmente la población que vive bajo regímenes no democráticos representa más de la mitad de la población mundial y esta es una tendencia que parece acrecentarse. Mientras tanto los fanatismos de todo cuño se hacen espacio entre lo que se ha venido a denominar “cancel culture” es decir, el boycott o funa aplicado contra aquellas personas que sostienen puntos de vista distintos a los de la mayoría o a los que esta mayoría considera inválidos.

Jóvenes líderes encarcelados en países satélites de superpotencias, boycott contra los que piensan diferente a la mayoría, un proyecto político Europeo que se deshace, materialismo rampante y entretención. ¿Qué mejor caldo de cultivo para el totalitarismo y la necedad?

No, no hay dónde huir.

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