El salto cualitativo

Ángel Marroquín

El alcohol nos enseña, ¡Y de qué manera!

Algunas de sus enseñanzas se pierden para siempre en la nebulosa de la resaca del día siguiente pero otras, como perlas extraídas con gran trabajo desde las profundidades del magma inconsciente, permanecen y nos acompañan a lo largo de los años, podríamos decir que envejecen con nosotros y, de alguna extraña forma, nos protegen de cometer errores aún mayores. Esas son advertencias profundas y, paradojalmente, no se pueden aprender sino a punta de errores.

La película “Druk” o “another round” en inglés, habla acerca de esos errores, de ese camino de auto aprendizaje y de la transformación. ¿Y qué es el alcohol, al fin de cuentas, sino transformación? A continuación quiero compartir con ustedes un par de ideas acerca de esta película y por qué a mí me parece que la película Druk nos ofrece un espejo en el que mirar nuestras decisiones desde un ángulo diferente.

Déjenme comenzar con una historia. Una noche mientras conversábamos, nos reíamos y bebíamos nuestra segunda botella de vino con mi amigo Ricardo él me dijo de pronto: “hora es la hora del salto cualitativo, ¿te atreves?” Salto cualitativo quería decir dejar de beber vino y comenzar a beber destilado. Subir al siguiente nivel.

Salto cualitativo, ahora en hegeliano, hace referencia al proceso de transformación en que una sustancia deviene otra diferente conservando esa diferencia y perdiéndola al mismo tiempo. Ejemplo clásico: una semilla que cae a la tierra y tras germinar se convierte en una planta. Es una planta en la que la semilla llegó a su límite, superó la forma de semilla y devino una planta. Lo extraordinario del razonamiento hegeliano es que la semilla, una vez que se ha transformado en planta, no puede volver a ser una semilla, debe seguir su devenir y enfrentar la negatividad extrema, la muerte de su forma antigua. No hay vuelta atrás.

La película “Druk” trata acerca del salto cualitativo.

Cuatro amigos, profesores de enseñanza media y que llevan vidas rutinarias y mas bien oscuras deciden mejorar sus vidas manteniendo un nivel constante de alcohol en su cuerpo. Todo marcha bien e incluso mejora para ellos con un nivel 0,05 de alcohol en la sangre. Se re encantan con sus familias y su labor de profesores adquiere un nuevo brío. Beben solo durante horas de trabajo y experimentan una disminución del estrés y aumento del entusiasmo y las ganas de vivir. El grupo decide aumentar el nivel a 0,10. El salto cualitativo se produce y tras una noche de borrachera máxima el grupo decide terminar con el experimento.

Tras dejar de beber alcohol durante el día dos de los miembros del grupo se ven confrontados por sus familias quienes los acusan de haber estado borrachos durante semanas, uno de ellos se entera que su mujer le ha sido infiel. Uno de los miembros del grupo sigue su carrera hacia el alcoholismo y muere en un accidente. La película termina con la ceremonia del funeral del amigo muerto y los tres amigos mirando con recelo el alcohol que les es ofrecido. En la secuencia final Madd Mikkelsen (probably) baila ebrio en una especie de danza báquica y se lanza al mar. En ese momento la cámara se congela y Madd queda suspendido antes de caer al mar, es decir, antes de pasar de estar seco a estar mojado completamente y bajo el agua. Chan!

La última imagen de la película congela el momento del salto cualitativo en que una cosa pasa a convertirse en otra. Ese momento, en nuestra vida cotidiana podría ser mostrado con la pregunta que se me hizo aquella noche: ¿te atreves?

Hoy sé que no atreverse es otra forma de atreverse.

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