Darkness into Light

Este año el invierno fue largo e intenso. El invierno en este lado del hemisferio norte es una experiencia relacionada con la oscuridad.

La falta de luz durante el día, el efecto lumínico de las nubes bajas sobre el suelo mojado y la lluvia incesante producen un efecto subjetivo: la vida cotidiana se contrae, el tiempo parece enlentecerse y la falta de luz resulta opresiva. Mientras tanto en la superficie el clima es inhóspito. Entonces entiendes por qué los romanos llamaron a esta isla Hibernia: tierra de invierno. Un lugar poseedor de una desolación invernal capaz de amenazar la vida, de llevar a la vida a su límite. Los animales desaparecen, las golondrinas migran para sobrevivir, los árboles son solo ramas negras, las flores y vegetales mueren.

En la superficie.

Bajo tierra el suelo se recupera del esfuerzo que requirió la cosecha del verano. Durante el invierno el suelo acumula humedad, nutrientes y se prepara para la primavera. Con la primavera la luz pasa a través de la oscuridad, el sol retorna y va haciendo los días más largos. La luz, poco a poco, se va extendiendo y el día se hace más largo. La luz cruza los márgenes dejados por el invierno y lo nuevo se va haciendo posible. La vida va extendiendo su presencia caótica. La semilla dormida bajo nuestros pies durante el invierno es heroica en cierta medida porque viene de cruzar el crudo, amargo y desolador invierno irlandés y nos trae la oscuridad al verano. Hay oscuridad en ese pequeño tallo que asoma con los primeros rayos de sol de la primavera.

Mientras tanto yo he tomado contacto con lo que pasa allá afuera. He plantado lechugas, brócolis, coliflores, cebollas y, este año por primera vez, arvejas y porotos verdes. El suelo ha aumentado su temperatura y esto ha ayudado a las plantas a crecer con un ímpetu y dignidad sorprendente y que me alegra. Levantan sus tallos y dirigen sus brotes hacia el sol. Yo veo la hermosa y oscura vida radiante (de la que hablaba Manuel Rojas en su novela) aún en sus nervaduras. El suelo antes hostil ahora empuja la vida en su camino.  

Las herramientas de trabajo descansan tendidas alrededor de las plantas. Un leve caos de “taller de jardinería” organiza y hace sitio a cada planta en el terreno. Una fuerza misteriosa empuja y se levanta desde la tierra con cada planta que asoma. Parece querer elevarse hacia el sol. Mientras trabajo el sudor empapa  mi camisa y una leve briza fresca estremece mi piel.    

Una organización que reúne a los familiares de personas que han muerto por suicidio se reúne un día en la primera semana de Mayo las 4 de la madrugada y caminan a través de las colinas cercanas. Caminan en dirección al sol. Miran juntas el amanecer tomadas de las manos y caminando en memoria de sus familiares muertos. Ellos llaman a esta caminata “Darkness into Light”.  

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