Manicomios y vacunas

Ángel Marroquín

Otra película que decidí volver a ver es 12 monos de Terry Gillian. Filmada en 1995 esta película es muy difícil de resumir, pero lo intentaré desde una de las líneas centrales: En el año 1996 un virus mortal es liberado en el mundo y causa la muerte de la mayor parte de la población del planeta. Los pocos sobrevivientes viven bajo tierra en condiciones infrahumanas mientras los expertos y científicos buscan elaborar una vacuna contra el virus. Se cree que un grupo extremista llamado 12 monos fueron quienes soltaron el virus. Aquí ocurre un salto temporal: el año 2035 James Cole (Bruce Willis, again), un sobreviviente de la catástrofe es seleccionado para hacer un viaje al pasado con el objetivo de encontrar el virus original, traerlo para fabricar una vacuna. Por un error Cole llega al año 1990, es arrestado y metido en un manicomio.   

Esta película me habla sobre la vacuna que hoy se ha comenzado a distribuir alrededor del mundo. Y es que, como en la película, se cree que la clave de la enfermedad está en el pasado: 1) el cambio en el hábitat natural de cierta clase de murciélagos los llevó a vivir hacinados y producir mutaciones virológicas que finalmente acabaron por transmitir a los humanos que se alimentaban de ellos o 2) experimentación con vacunas contra coronavirus realizadas en laboratorios de Wuhan realizadas en precarias condiciones sanitarias. Ambas hipótesis son estudiadas hoy en forma retrospectiva, en ambas se cree que hay que ir al pasado a buscar el virus original que permita desarrollar una vacuna, una explicación que lleve a una solución.

El problema con esta visión centrada en el pasado es que no se considera que visto desde el futuro (como en la película) la vacuna fue la causante de la muerte de la población. Puede ser que como el dicho popular reza “el remedio resultó peor que la enfermedad”. ¿Por qué? Tal vez porque en lugar de crear una vacuna para salvar a las personas, hacerlas inmunes, ellos crearon una vacuna para ponerla al servicio de la economía: para venderla a los que pudieran pagarla o para tratar a científicos, hombres de negocios o VIP´s (very important people).  

Aún así tenemos a la enfermedad por una parte y la vacuna por la otra. No estamos pertrechados para conocer el futuro. No podemos volver al pasado. Esto nos deja atados de manos: aun cuando tenemos dudas confiamos ciegamente en lo que se nos pone a la mano.

Finalmente, el protagonista es metido en un manicomio 6 años antes que comenzara la epidemia causada por el virus. Quién sabe qué diremos de los grupos anti vacunas dentro de 100 años.

Leave a Comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s