Excerpts from Absent Presence. Mahmoud Darwish

Mahmoud Darwish

Line by line, I scatter you before me with a capacity which I am given only at beginnings. And as you instructed me, I stand here now, in your name, to thank those who have come to bid you farewell on this last journey, to invite them to make a brief leave-talking, to come together in a meal worthy of your memory. Mahmoud Darwish, Absent presence

Let me go without a walking stick or rhyme along the road we travelled, astray without a guide, not desiring to arrive, because of the endless book we read which warned us that there was nothing beyond the peaks. Mahmoud Darwish, Absent presence

O my friend. O my “I”, sleeping at the white dawn of eternity, when eternity’s sign is a white beyond colour.

Dryness of the heart does not prevent us from treating pains in the joints with the memory of stretching out on grass, precisely as you lie shrouded before me in my words which shall not be betrayed by a personal future that abstains from deceit, not because it has been trained and morally instructed, but because it is now about to die and is becoming a story, without enemy and without friend, a story about two travellers, you and I, who are divided neither in the looking glass not on the road, not divided except for hours during which they are assured of the power of woman over man.

When a man sees himself in the flash of lightning as it is, healthy, cleansed of the strains of metaphor which is not exactly a life-giving death, and a life which survives on what lovers get of secret sharing of the generous love of Creator and created. There is no paradise proclaimed by the senses and the intuition but a woman in love, and no fire of Hell but the disappointment of a lover. 

So, carry me, as the butterflies carried you to the stairway of light, themselves like light, whenever morning breaks through the holes in your wooden door, pouring out flying colours whose names are unknown to you, like heavenly ideas scattered upon fields empty of the army.

They called you “wretched”, and you conferred the title of “wretch” on the house sparrow. He was a nervous as you, but less cautious. You loved his high skill in the cunning of the hunter; he had no nest except trickery. You loved his confused colouring, between wheat and light; the lightness of the flight, at low or high level, with one flap of the wings; and the clever way he would walk unafraid among people, like an investigator, able to evade the unsuccessful attempts to seize him.

Now you are alone, shrouded under words, wrapped in lilies, green and blue. I understand now what I had not understood:

The future ever since is your past

Which is to come!

Three letters turn into a door or a dwelling. Thus obscure letters, which have no value when separated, construct a house when joined together.

So you withdrew, you were bewildered by the broken thread between reality and imagination, between war heard of in story and war seen in reality.

How the sea imprisoned in three letters, the second of them overflowing with salt? How do letters expand to make room for all these words? How do words expand to embrace the world?

The sea will be called “an inverted sky”; a well, “a jar to keep sound from the sport of the wind; and the sky, “a sea hanging from the clouds”.

The night is yours: and there is nowhere for us or for you to stay, from now on, under the olive trees, no way except that spread out by the dark shadow of wagons we can hear but cannot see. The night cries out, so be still. You little name, and all our names, are ready to set sail for random destinations in the chaos of creation.

They rouse you from your private time and say to you “Grow up now with us at the time of the caravan and race with us lest the wolf catch you”. There is no time for us to gather up everything, to leave nothing behind. Leave the rest of your dream to sleep at the open window, to catch up with you when it awakens in the blue of dawn. It is the dream that finds the dreamers; the dreamer has only to remember.

Come out with us into this merciless night. You will later learn how the stars are arranged in the treasury of memory, and how loss is compensated for and made good by the power of expression.

The night is yours: the wheat has its fathers, who are your fathers; the houses have builders, who were your grandfathers.

The fresh wound has a cry which is you, none other, shot by the careless arrow of a brazen goddess. Thus you will write history, not legend; women of salt have no business testifying against you or for you. You are entitled to appeal to the gods of legends, like a memory in disguise, to protect poetry from being overwhelmed, in its rhythm and in the history of the wheat, by the army; to protect time from being dominated by the present. You have a certain share of equity in the multiplicity of gods. From this past you have a share of childhood which does not wish to grow old without wisdom. But what is deep-rooted is that your name is the name of the land.

***

Línea a línea, te extiendo ante mí con la capacidad que sólo me es dada en los comienzos.

Y como tú me muestras, estoy aquí y ahora, en tu nombre, para agradecer a aquellos que han venido a ofrecernos su adiós en este último viaje, a invitarlos a conversar antes de partir, invitarlos a compartir una cena digna de tu memoria.

Déjame ir sin bastón o rima por la carretera en la que viajamos, a la ventura y sin guía, sin desear llegar, porque en el libro sin final que vamos leyendo se nos alerta que no hay nada más allá de las cumbres.

Oh mi amigo. Oh mi “yo”, durmiendo en la blanca alborada de la eternidad cuyo signo es un blanco más allá del color.

La oquedad del corazón no nos salva de los dolores que vienen con el recuerdo de yacer tendidos juntos sobre la hierba, tal como tú yaces ahora ante mí, envuelto en mis palabras que no serán traicionadas por un futuro personal que se abstiene de engañar, no porque ha sido entrenado y moralmente instruido, sino porque ahora está a punto de morir y se está convirtiendo en una historia, sin enemigos y sin amigos, una historia de dos viajeros, tú y yo, que no estamos divididos ni en el espejo ni en el camino, no estamos divididos sino por las horas durante en las que la mujer tiene poder sobre el hombre.

Cuando un hombre se mira a sí mismo en la carne del relámpago tal y cual es, saludable, limpio de las capas de metáforas que no son portadoras de vida para la muerte, ni de la vida que subsiste del alimento de lo que los amantes comparten y obtienen del generoso amor íntimo entre el creador y lo creado. Entonces, no está ahí el paraíso proclamado por los sentidos ni tampoco la intuición, esa mujer enamorada, y no hay fuego del infierno sino la desilusión del amante.

Cárgame, como las mariposas te cargan a ti a la escalera de luz, ellas mismas son la luz, cualquier mañana rompe a través de los orificios de la mesa de madera, atravesándola con colores voladores cuyos, para ti, desconocidos nombres, como pesadas ideas esparcidas sobre los vacios campos de un ejército invisible.

Ellos te llaman “miserable”, y tú confieres el título de “miseria” a la casa del gorrión.

El estaba nervioso como tú, pero era menos cauto. Amaste su maestría en la astucia de la caza, el no tenía otro nido sino su astucia. Amaste sus colores confusos, entre el trigo y la luz, la ligereza de su vuelo, a ras del suelo o en altura, con el borde de las alas, y la brillante manera en que el caminaba, sin temor entre las personas, como un detective, raudo a evadir los fracasados intentos de atraparlo.

Ahora estás solo, cubierto de palabras, envuelto en lilas, verdes y azules. Ahora entiendo lo que no había entendido:

El futuro desde entonces es tu pasado

que está por venir!  

Tres letras se convierten en una puerta o una casa. Estas oscuras letras, que no tienen valor cuando están separadas, levantan una casa cuando están juntas.

Así que te retiraste, te desconcertó el hilo roto entre la realidad y la imaginación, entre la guerra de la que se habla en la historia y la guerra vista en la realidad.

¿Cómo el mar aprisionó en tres letras, la segunda de ellas rebosante de sal?, ¿Cómo las letras se expandieron hasta hacer espacio para todas esas palabras?, ¿Cómo las palabras se expandieron hasta abrazar el mundo?

El mar será llamado “un cielo invertido” o también, “una jarra que contiene el sonido del juego del viento”, y el cielo “el mar que cuelga de las nubes”

La noche es tuya: y no hay ningún lugar donde estar para nosotros o para ti, desde ahora, bajo el olivo, no hay otro camino sino tendernos en la oscuridad de los vagones que podemos oír pero no podemos ver. La noche gime, tú mantente quieto. Tu pequeño nombre y todos nuestros nombres están listos para zarpar hacia azarosas destinaciones en el caos de la creación.

Ellos te despiertan de tu tiempo privado y te dicen: “crece ahora con nosotros en el tiempo de la caravana y ven con nosotros para que el lobo no te atrape”. Para nosotros no hay tiempo para recogerlo todo sin dejar nada atrás. Deja dormir lo que queda de tus sueños, con la ventana abierta, ellos se reunirán contigo cuando despierten en el azul de la alborada. Este es el sueño que encuentra a su soñante, el soñador tiene solo que recordar.

Ven con nosotros dentro de la despiadada noche. Aprenderás como las estrellas se ordenan en el tesoro de la memoria, y como lo que se perdió es compensado y bendecidas por el poder de la expresión.  

La noche es tuya: el trigo tiene sus padres, que son tus padres, las casas tienen constructores, que fueron tus abuelos.

La carne herida tiene un llanto que es tuyo, de nadie más, disparado por la descuidada flecha de una diosa descarada. Así escribirás la historia, no una leyenda; las mujeres de sal no tienen nada que decir en tu contra o en tu favor. Tienes derecho a apelar a los dioses de las leyendas, como un recuerdo disfrazado, para proteger la poesía de ser abrumada, en su ritmo y en la historia del trigo, por el ejército; para proteger el tiempo de ser dominado por el presente. Tienes una cierta participación en la equidad en la multiplicidad de dioses. De este pasado tienes una parte de la infancia que no quiere envejecer sin sabiduría. Pero lo que está enraizado es que tu nombre es el nombre de la tierra.

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