From The Four Zoas

William Blake

What is the price of experience? Do men buy it for a song?

Or wisdom for a dance in the street? No, it is bought with the price

Of all a man hath, his house, his wife, his children.

Wisdom is sold in the desolate market where none come to buy,

And in the wither’d field where the farmer plows for bread in vain.

It is an easy thing to triumph in the summer’s sun

And in the vintage and to sing on the waggon loaded with corn.

It is an easy thing to talk of prudence to the afflicted,

To speak the laws of prudence to the houseless wanderer,

To listen to the hungry raven’s cry in wintry season

When the red blood is fill’d with wine and with the marrow of lambs.

It is an easy thing to laugh at wrathful elements,

To hear the dog howl at the wintry door, the ox in the slaughterhouse moan;

To see a god on every wind and a blessing on every blast;

To hear sounds of love in the thunder-storm that destroys our enemies’ house;

To rejoice in the blight that covers his field, and the sickness that cuts off his children,

While our olive and vine sing and laugh round our door, and our children bring fruits and flowers.

Then the groan and the dolour are quite forgotten, and the slave grinding at the mill,

And the captive in chains, and the poor in the prison, and the soldier in the field

When the shatter’d bone hath laid him groaning among the happier dead.

It is an easy thing to rejoice in the tents of prosperity:

Thus could I sing and thus rejoice: but it is not so with me.

***

¿Cuál es el precio de la experiencia? Puede el hombre comprarla con una canción, ¿O sabiduría a cambio de un baile en la calle? No: esta sólo puede ser comprada al precio

de todo aquello que sostiene al hombre, su casa, su esposa, sus hijos.

La sabiduría es vendida en el desolado mercado dónde nadie va a comprar, y en el campo marchito donde el campesino ara la tierra en busca de pan, en vano.

Es muy fácil triunfar a la luz del sol del verano

y la vendimia, y cantar sobre el vagón cargado de maíz;

es muy fácil hablarle de paciencia al afligido,

hablarle de las leyes de la prudencia al mendigo sin casa,

escuchar el llanto de los cuervos hambrientos durante el crudo invierno, cuando la sangre está llena de vino y de la médula del cordero recién comido.

Es muy fácil reírse de la iracunda naturaleza, oír los aullidos del lobo fuera de la puerta en medio del invierno o el gemido desesperado del buey en el matadero;

Ver a Dios en cada mota de viento y una bendición en cada soplo, oír los sonidos del amor en la tormenta que destruye

la casa de tu enemigo, regocijarse en la plaga que cubre sus campos y en la enfermedad que diezma a sus hijos,

mientras nuestros vinos y olivos cantan y ríen alrededor de nuestra puerta y nuestros hijos nos traen frutas y flores.

Entonces el gemido y el dolor son tranquilamente olvidados y el esclavo permanece trabajando en el molino, y el cautivo sigue en cadenas y el pobre en la prisión y el soldado en la trinchera

donde el hueso destrozado lo dejó gimiendo entre muertos más felices que él.

Es muy fácil regocijarse en las tiendas de la prosperidad.

Así podría cantar y regocijarme yo mismo, pero eso no va conmigo!

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